
En tu próxima visita al Jardín Botánico Clavijero, te invitamos a mirar más allá del follaje de los árboles… y observar con atención los troncos. Algunos árboles tienen una característica muy especial: su corteza se desprende de forma natural, revelando nuevas capas llenas de color y textura.
La llamada corteza exfoliante no es señal de daño, sino una adaptación completamente normal en ciertas especies. A medida que el árbol crece, su tronco se expande desde el interior (gracias al cambium), y las capas externas de la corteza —ya envejecidas— se desprenden en tiras, placas o láminas.
¿Por qué es importante este proceso?
- Permite el crecimiento
La corteza vieja pierde elasticidad, por lo que desprenderla facilita la expansión del tronco.
- Funciona como defensa natural
Al exfoliarse, el árbol puede eliminar hongos, insectos y otros organismos que se alojan en su superficie.
- Favorece funciones vitales
La renovación de la corteza ayuda al correcto funcionamiento de estructuras como las lenticelas, esenciales para el intercambio de gases.
- Aporta belleza todo el año
Los troncos exfoliantes ofrecen un espectáculo visual único: tonos verdes, cobrizos, grisáceos o incluso multicolores que cambian con el tiempo.
En el Jardín Botánico Clavijero, estas especies no solo destacan por su valor ornamental, sino también por lo que nos enseñan: los árboles están en constante transformación, incluso cuando parecen inmóviles.
La próxima vez que recorras nuestros senderos, acércate a los troncos, obsérvalos de cerca… tal vez descubras que la naturaleza también se renueva a flor de corteza.



