Planta del mes 

AGOSTO

Orquídea Hoja de Viento

Dichaea glauca

La Dichaea glauca es una especie de orquídea perenne originaria de las regiones tropicales y templadas de América, notable por su follaje de tono gris plateado o verde azulado y su crecimiento denso que asemeja plumas. A diferencia de la mayoría de las orquídeas comunes, destaca principalmente por su atractivo follaje durante todo el año, además de sus discretas pero aromáticas flores veraniegas.

La Hoja de Viento es singular entre las orquídeas, pues puede comportarse como epífita, litófita o rupícola e incluso como orquídea terrestre. Es considerada una de las especies más grandes de su género, alcanzando tallas de entre 45 y 65 centímetros.

Sus tallos son compactos, robustos, cubiertos por hojas delgadas y dísticas (es decir, que se disponen de uno en uno en cada nudo del tallo, ordenadas en dos filas opuestas, dispuestas de forma alternada. Tienen un color gris blanquecino (glauco) especialmente visible en el envés. 

Dichaeae glauca produce numerosas flores blancas o blanco-grisáceas, con pequeñas manchas lavanda o amarillas entre mayo y agosto. Los capullos cerrados parecen pequeñas perlas redondas y las flores abiertas despiden una suave fragancia.

Esta especie está ampliamente registrada en ecosistemas neotropicales. En México se encuentra reportada en estados del sur, golfo y centro con bosques húmedos y templados, habitando zonas de sombra o media sombra donde la humedad ambiental es constante, como en los fragmentos de bosque mesófilo y bosque de pino-encino del centro de Veracruz.

La reproducción y supervivencia de la Dichaea glauca dependen de ciertas interacciones ecológicas específicas y de la salud de sus ecosistemas boscosos. 

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Esta planta utiliza la melitofilia (polinización por abejas), un mecanismo común en las Orquídeas de México. Sus principales polinizadores son las abejas de la tribu Euglossini (géneros Euglossa y Eulaema). Las flores de Dichaea glauca despiden fragancias intensas que atraen principalmente a los machos de estas abejas, quienes recolectan los compuestos químicos aromáticos en sus patas traseras para usarlos en sus rituales de cortejo y apareamiento…aunque esto ya es otra historia. Sin embargo, dado que las flores tienen guías visuales discretas, dependen casi por completo del olfato del insecto. La escasez de estas abejas frena directamente la polinización cruzada y la formación de frutos.

Aunque esta orquídea no se considera en peligro de extinción inminente, sufre presiones graves a nivel regional por la destrucción del bosque de niebla, la fragmentación de su hábitat y el saqueo ilegal de ejemplares silvestres para su comercio hortícola. Además, su conservación a largo plazo depende de la presencia de micorrizas (hongos simbiontes) en el suelo o la corteza, sin los cuales sus diminutas semillas no pueden germinar en la naturaleza.

Puedes conocerla en el Santuario del Bosque de Niebla del Jardín Botánico Clavijero.