
JUNIO
Mariposa malaquita
Siproeta stelenes
Con la llegada de junio, el paisaje se transforma. Las primeras lluvias intensas del año despiertan la exuberancia de la vegetación, los aromas a tierra húmeda inundan el ambiente y la naturaleza recobra un verdor profundo. En este escenario de renovación, un habitante alado emerge para mimetizarse a la perfección con la frescura del bosque: la mariposa malaquita, cuyo nombre científico es Siproeta stelenes.
Esta especie es una de las más llamativas de la familia Nymphalidae. Su nombre común no es ninguna coincidencia; sus alas exhiben un patrón espectacular de manchas translúcidas de un verde brillante y suave que recuerda de inmediato al preciado mineral de malaquita, contrastando intensamente con un fondo café oscuro o negro. En vuelo es un auténtico destello verde en el sotobosque.
El nombre de su género, Siproeta, parece provenir de Siproetes, un mitológico cazador de Creta evoca la mitología clásica, mientras que stelenes proviene del griego antiguo y hace referencia a una columna, probablemente debido a forma de las plantas que hospedan a sus orugas, en particular las Acanthaceae.
El arte del camuflaje y la supervivencia
La malaquita es una mariposa de gran tamaño, capaz de alcanzar una envergadura de hasta 10 cm de punta a punta de sus alas. A pesar de su vistoso colorido, posee un extraordinario mecanismo de defensa. Cuando despliega las alas bajo los rayos de luz que filtran el dosel del bosque, sus colores brillan, pero al cerrarlas, el reverso de sus alas muestra tonos verdes mucho más pálidos y pardos. Así, al posarse en el envés de una rama o entre el follaje del sotobosque, desaparece a la vista de los depredadores, transformándose instantáneamente en una hoja viva.
A diferencia de otras mariposas que dependen exclusivamente del néctar de las flores, la malaquita tiene gustos más diversos y fascinantes. Es muy común observarla en caminos húmedos o claros del bosque realizando el comportamiento conocido como mud-puddling (que podríamos traducir como “beber del lodo”), ya que absorben sales minerales directamente del suelo húmedo. También, se siente fuertemente atraída por las frutas en descomposición y la savia que brota de las cortezas de los árboles, donde obtiene nutrientes esenciales para su vuelo, el cual combina aleteos rápidos con elegantes planeos.
El ciclo de vida de la Siproeta stelenes está íntimamente ligado a la salud de los ecosistemas locales. Sus orugas, de un aspecto imponente con cuerpos oscuros cubiertos de espinas ramificadas y dos "cuernos" en la cabeza, se alimentan principalmente de plantas de la familia Acanthaceae, como los géneros Thunbergia y Justicia, muy abundantes en el Jardín Botánico Clavijero, junto con muchas potras especies nativas, consideradas erróneamente como malezas, que garantizan la presencia de esta y otras especies de mariposas en nuestros entornos.
Visita el Jardín Botánico Clavijero y en el Mariposario Siwiní o en el exterior, afina la mirada mientras paseas; si ves un destello verde y negro planear con elegancia cerca del suelo, detente un momento: estás ante la mariposa malaquita, un recordatorio viviente de la intrincada belleza y el equilibrio de la biodiversidad veracruzana.
Fotos (con fines de comunicación pública de la ciencia)
- https://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia (Foto del Slider de Böhringer Friedrich)
- https://www.butterfliesandmoths.org/species/Siproeta-stelenes
- https://mexico.inaturalist.org/
- https://www.ardeaprints.com
